Periodicos......o apurate que me cierran
Nunca mejor aplicado aquello de que al que madruga, Dios lo mira con asombro.....
Y aun hay cosas en esta vida que voy pasando que no dejan de llamarme poderosamente la atención.
Ayer por ser un sábado pascuense, y no por estar en la isla de los mohais, menhires o los falos líticos que han puesto allí nuestros antepasados para que facture el National Geographic Channel.
Ayer no se imprimieron periódicos en “esta nuestra comunidad”, entonces es obvio que un puro razonamiento lógico me lleve a pensar que hoy muchos individuos estarían ávidos de conseguir la versión dominical, repleta de folletos, revistas y suplementos “salmón”, donde vienen los requerimientos laborales de nivel: los notables ......
Me calcé la ropa deportiva, camuflada, traté de ir contra el viento para que mi olor no atrajese las fieras y salí a la aventura.
Expedición Periódico, la denominé.
Mis objetivos estaban prefijados. Tres puntos geográficos donde en las horas socialmente “normales” suelen realizar actividades tales como venta de revistas, los susodichos periódicos, y porque no publicaciones non sanctas, esas de la triple equis.
Realmente mi entusiasmo iba decayendo, ya las propaladoras radiofónicas a través del sistema de megafonía de mi hummer iban anunciando las 0 800, un huso horario mas que suficiente para creer que la apertura de esos antros de difusión lingüística estarían disponible para aventureros como yo.
Pero no. Entramadas metálicas, dignas de un espiderman metalúrgico, (mal llamadas cortinas) daban a entender que allí no se vendía nada, que esas no eran horas, que tu lees cuando yo quiero o se me cantan las pelotas/cojones.
(Esto de ser bilingüe es una pasada / masa)
Ya a punto de abandonar la jornada, mi GPS mental me advirtió la existencia de un punto posible de ser mi nuevo objetivo antes de claudicar.
Allí me dirigí, y cuando la distancia se hacia cada vez mas corta pude ver una tenue luz que indicaba la existencia de vida humana en aquel kiosco de diarios y revistas.
Una tierna señora estaba desmembrando los bultos en que venían hacinados ellos........mis periódicos / diarios.
Pero yo era, a estas alturas, consciente de los riesgos de ser “El Primero de la Mañana”. Aparqué / estacioné mi Hummer modelo Fiesta y con paso resuelto ingresé al recinto.
Lejos de adoptar la sonrisa que suele demostrar a sus coterráneos cuando salidos de la misa de las 1000 horas, en el templo de enfrente, cruzan y adquieren sus periódicos de preferencia: Yo, recibí un buen día y un que quiere.
Aceptando las reglas del juego, requerí con dos vocablos mi preferencia. La Voz! Dije.
Pues en su revista de los domingos puedo leer semana tras semana la prosa lógica, y sin pelos en la lengua de mi respetado Arturo Pérez Reverte.
Y ahí sucedió. Ya lo sabia. Por eso evito ir allí. Y por eso el destino me pone a prueba una vez mas. Y por eso y por temor a represalias inmanejable callé mi boca.
Me entregó el ejemplar de arriba del paquete ¡! Así sin anestesia.
Siiiiiiiiii, ese que fija viene arrugado por el empaquetado, sucio por el traslado y hasta rasgado por ser eso. Por haber cometido la falta de ser el primero. El primero del paquete. Pero sin decir nada, lo tomé, no sin antes sentir compasión y me largué de allí presuroso, con la satisfacción de haber sacado de allí a ese ejemplar y llevármelo donde seria tratado dignamente. Donde seria leído......a las ocho de la mañana de un domingo en “esta nuestra comunidad”, en Galicia.
Y hablando de ser el primero me puse a hacer revisionismo histórico y me remonté a veintipico de años atrás, donde mas de una vez, y como muchos otros argentinos cumplían la rutina de varios días a la semana, inclusive los sábados de madrugada, que era movilizarse pos de la primicia, de ser los primeros, de obtener la figurita / cromo, difícil antes que nadie.
Todo consistía en ir, y bajar por Piedras hasta las explanadas de expedición del diario Clarín y ahí entre las 2.30 y 3.00 AM se terminaba de imprimir los clasificados, que SI se podían comprar en el centro a las 7.00 AM. Y que ni bien salidos de las rotativas y de su doblado, ese cuadernillo ansiado hacia su aparición y, como un premio, era regalado por los trabajadores del diario a quienes allí estábamos, cumpliendo esa rutina de querer ser el primero.
Porque esas tres horas, significaban para los que estábamos buscando laburo / empleo, una ventaja abismal sobre nuestros competidores. Servia para ir a un café, y con el humo de la taza del café con leche y las tres de grasa, marcábamos los posibles objetivos de nuestra escaramuza mental. Una vez trazada la hoja de ruta, combinando los horarios allí indicados, con las distancias y su accesibilidad, teníamos la estrategia acabada y manos a la obra........solo restaba ponerse presentable, esperar la luz verde y saber que ser el primero.....: no siempre es tan malo.
Hace mas de cuatro decadas que naci muy lejos de donde escribo estas lineas. El tiempo transcurrido y la distancia me hizo sentir la necesidad de comunicar cosas. Nuevas, viejas, malas o buenas. No lo sé. El que se atreva a leerme podrá decidir y obrar: desplazar la barra para seguir leyendo o presionar el reset button.
No digan que no los previne. Suerte......ah...y gracias. Son mis palabras y mis fotos simplemente.